Caá Yarí, el municipio donde reina una familia que dirige los tres poderes del Estado local


El diccionario de la Real Academia Española define nepotismo como “desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos”, una descripción que ilustra sin exageración lo que sucede en esta pequeña localidad, donde Ernesto Friedrich gobierna de manera ininterrumpida desde 1991.

A lo largo de 26 años al frente del Ejecutivo, el jefe comunal consolidó el dominio de las diferentes áreas de la comunidad, al punto que sus hijos dirigen el Concejo Deliberante y el Juzgado de Paz. En consecuencia, actualmente la familia Friedrich comanda los tres poderes del Estado municipal. Así, en pleno siglo XXI, Caá Yarí funciona como una monarquía en plena democracia republicana, cuyos preceptos se fundan en la división e independencia de poderes. En este contexto, son pocas las voces discordantes en el pueblo -al menos que se animen a expresarlo públicamente-, ya que el intendente y sus hijos deciden los destinos de la comunidad.

“Es complicado vivir en Caá Yarí, un pueblo chico donde la familia Friedrich se acostumbró a hacer lo que quiere. Y si los contradecís o te enfrentás con ellos por algo, se te complica mucho más. La semana pasada, por ejemplo, fui a la Municipalidad a pagar unos impuestos y me hicieron esperar 40 minutos, siendo que era la única persona que tenían para atender. Me lo hicieron a propósito”, expresó Marcelo Andersson, criado y nacido en el lugar. “Es un sistema feudal y te amenazan para conseguir lo que quieren. Los Friedrich se mantienen en base al temor porque la mayoría cobra un sueldo de la Municipalidad o tiene una pensión que ellos gestionaron. Entonces agachan la cabeza y hacen silencio para no perder sus beneficios”, opinó Jorge Muller, también oriundo de Caá Yarí.

Los 9 “elegidos” 


Ernesto Friedrich es intendente desde 1991, pero antes fue concejal; su esposa Sofía Björklund cumple el rol de secretaria de Acción Social de la comuna; su hija Patricia Friedrich ocupa el cargo de Jueza de Paz y es docente de la Escuela 155, y su hijo Gabriel Friedrich es presidente del Concejo de Deliberante, actualmente a cargo de la intendencia por las vacaciones de su padre. En tanto, Jairo Siniak, esposo de Patricia Friedrich, es el secretario de Obras Públicas del municipio; mientras que Claudia Wagner, la esposa de Gabriel, se desempeña como secretaria de la presidencia del Concejo Deliberante que ejerce su marido.

Pero éstos no son los únicos parientes que ostentan cargos públicos. Hugo Friedrich es primo de don Ernesto y se desempeña como maquinista de la comuna. Silvio Friedrich, hijo de Hugo, es policía y cumple funciones en la comisaría local; y cerquita de ahí trabaja su hermana Mabel Friedrich, enfermera en el puesto de salud del pueblo. Visité Caá Yarí y traté de entrevistar al intendente a cargo. Era minutos después de las 8, las calles del pueblo estaban desiertas y en la vereda de la comuna Gabriel Friedrich charlaba con el concejal Raúl Rave. Luego de la presentación y la consulta, el alcalde interino se negó terminantemente a charlar con este medio. “No, no. No voy hablar”, dijo e ingresó a su oficina. Rave presenció la escena y trató de intermediar, pero Friedrich cerró la puerta.

Iglesias y cuadreras


La localidad de Caá Yarí se ubica sobre la ruta Provincial 225, a 17 kilómetros de Oberá y a 14 de Leandro N. Alem. Apenas se ingresa al pueblo, se destacan tres iglesias -dos templos evangélicos y la capilla católica-, enseguida el salón comunitario y el primer almacén, enfrente. La comisaría y al lado el Caps, que sólo atiende dos veces por semana. Cruzando la calle se halla la Municipalidad y, casi pegado, el cajero automático. A unos seis kilómetros, siempre por ruta 225, se ubica el barrio Las Flores. El resto del municipio se reparte en la colonia, donde hay más iglesias que comercios. Imposible conseguir saldo virtual, no hay carnicería, tampoco tienda ni zapatería.

La diversión local se reduce a una plaza con algunos juegos para los más chicos, la cancha de fútbol y el club hípico municipal, donde cada tanto se celebraran carreras cuadreras. En dicho predio, el domingo pasado un caballo sufrió un accidente y se fracturó las patas delanteras, tras lo cual fue sacrificado. El evento fue organizado por Gabriel Friedrich y varios asistentes mencionaron que apenas producido el accidente del equino, a viva voz el presidente del Concejo prohibió que se tomen fotografías o se filme. Incluso, los tres policías apostados en el lugar habrían intimidado a los concurrentes para que desistan de registrar los hechos con sus teléfonos celulares. En las cuadreras se apuestan fuertes sumas de dinero. “Lo recaudado en esas carreras es beneficio para los Friedrich, eso lo saben todos en el pueblo. No va plata para ningún área municipal, pero usan recursos municipales para mantener el lugar en condiciones”, aseguró Jorge Muller.

Aprietes y persecución


Muller comentó que hace tres años se mudó a Oberá en busca de una salida laboral, ya que “en Caá Yarí no hay ningún futuro”. Para graficar el poder que ejerce Ernesto Friedrich en el pueblo, mencionó algunas experiencias que padeció en carne propia. “Hace años están construyendo el colegio y no terminan, entonces hice la secundaria en San Martín y el intendente me quiso prohibir eso, porque quería que vaya a un colegio en Alem, que queda más lejos. Llegó a llamar al director del colegio de San Martín para presionar. Tres o cuatro compañeros dejaron el colegio por eso, pero yo no hice caso y seguí yendo”, relató. También participó en política por la oposición, circunstancia en la que seguidores del jefe comunal le rayaron el auto, denunció. “Mi papá sigue viviendo en la chacra y necesita que arreglen los caminos, pero tiene que ir diez veces a pedir y no le dan respuestas. Todo porque nos consideran enemigos. Aparte, tienen a la Policía en el bolsillo y con eso amenazan a la gente. Así, a la hora del voto todo pesa”, subrayó Muller. En tanto, afirmó que le consta que el oficialismo local “trae gente de Oberá, Guaraní y otros lados para votar”. En sintonía, Marcelo Andersson explicó que “en Caá Yarí es fácil: estás con los Friedrich o no. Y si no estás con ellos, te consideran su enemigo. Manejan los tres poderes, a la Policía y todo lo que pasa en el pueblo”. Mencionó que en las últimas elecciones fue candidato a intendente por el partido Agrario y Social, lo que profundizó las diferencias con la familia que domina el pueblo.

“En realidad, el problema empezó hace años cuando mi papá se negó a darle apoyo político y acarrear gente para ellos. Ahí nos hicieron la cruz. Mi papá tiene una chacra y él mismo tiene que hacer el mantenimiento del camino porque el intendente no permite que las máquinas entren hasta nuestro sector”, lamentó. Opinó que en el municipio “no hay más de cien votantes, pero en cada elección viene gente que vive entre Cien hectáreas y kilómetro Cero de Oberá; de Alem y Mártires, gente muy humilde que los Friedrich mantienen con mercadería y pensiones”. Como muestra del poder que ostenta la familia del intendente, su hijo Gabriel reside en una de las cinco casas del Barrio Tareferos, construido con fondos de la provincia. Mientras cuatro viviendas de madera mantienen su formato original y son habitadas por peones rurales, la quinta fue ampliada con garaje, quincho y otras comodidades que contrastan con la realidad de los humildes vecinos. Y así transcurre la vida en el reino de los Friedrich…

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