Cariño y admiración a la figura de Teresa Morchio


Muestras de sentida congoja y deseos de resignación para sus familiares, como también gestos de profunda admiración y respeto, se sucedieron ayer en la despedida terrenal de la doctora Teresa María Luisa Morchio de Passalacqua, referente indiscutido de la cultura local y docente de generaciones de obereños. Más allá de sus títulos, reconocimientos y logros, sus amigos y allegados la recordaron como una mujer sencilla y humilde, siempre cordial, alegre y gran anfitriona. Sobresale su faceta intelectual como profesora de letras, escritora, investigadora, periodista e incansable hacedora cultural. “Más allá de los títulos, Teresa tenía mucha humildad”, subrayó el profesor Aldo Rubén Gil Navarro en una sentida semblanza de quien fuera su amiga y compañera en tantas comisiones culturales.

Junto a Hugo Amable, fueron fundadores de la Junta de Estudios Históricos de Oberá, donde la doctora Teresa Morchio “primero escuchaba a todos y después opinaba”, recordó Gil Navarro. “Digo que Teresa fue uno de los mosqueteros de la cultura obereña, un pilar fundamental. Su currículum y su actuación es realmente sorprendente, y eso se debe a que se brindó por entero a la cultura”, agregó emocionado. Por su parte, Ema Losas de Marín, actual presidente Feria Provincial del Libro, la recordó: “Una maestra y una referente. Creo que fue una de las personas que más hizo por cultura de Oberá y la provincia. Fue representante en Misiones del Fondo Nacional de las Artes, Profesora Emérita, dictó cátedra de Filosofía, de latín, de literatura, entre tantas cosas”. Mencionó con orgullo que durante casi tres décadas integró un grupo de lectura que todos los sábados se reunía en la casa de Teresa Morchio, donde analizaban piezas de la literatura clásica, tras lo cual cenaban y desandaban anécdotas. “Nos contaba cómo transcurrió su vida, tenía 20 años durante la segunda guerra mundial, pero siempre fue una mujer vital, de buen carácter y alegre. Siempre me llamó la atención que a pesar de ser una persona tan culta, preparaba sus clases como docente y eso habla de su dedicación. Fue mi profesora de latín y me consta que se entregaba por entero. La voy a recordar como mi maestra porque aprendí mucho con ella”, mencionó.

Su amiga Nelly Amaro la sintetizó “como un modelo y ejemplo de esposa, madre y docente, pero por sobre todas las cosas, una amiga”. “Era sencilla, humilde y siempre trató de hacerse entender por todos. Fue mi profesora y no creo que haya un alumno que pueda decir que no la entendió a Teresa. Nos deja un vacío enorme”, lamentó.
La inhumación de la señora madre del gobernador Hugo Passalacqua se concretó ayer al mediodía, en el cementerio La Piedad de esta localidad.

El último texto 


Para los lectores obereños era tradición seguir los escritos de doña Teresa en el semanario Pregón Misionero, que luego se replicaban en el sitio Oberá on Line. “De mis recuerdos”, se titulaba su columna. Precisamente, el último 19 de diciembre se publicó: “La ceremonia del adiós”, de Simone de Beauvoir, donde la escritora francesa recordaba a Jean Paul Sartre. “El 13 de abril -escribe Simóne de Beauvoir- fui al hospital. Dormía: visiblemente estaba en coma desde la noche anterior. Durante unas horas me quedé mirándolo. Hacia las 6 dejé el lugar a Arlette diciéndole que me llamara si ocurría cualquier cosa. A las 9 sonó el teléfono. Me dijo 'se terminó'. Fui con Silvia. Se parecía a sí mismo, pero ya no respiraba. Me acosté sobre la sábana a su lado y dormí un poco. A las cinco entraron unos enfermeros y se lo llevaron”. Y concluyó Teresa: “Las cenizas de Sartre fueron trasladadas al Cementerio de Montparnasse. Todos los días manos desconocidas depositan sobre su tumba un ramillete de flores recién cortadas”.

Fotografía por InfoMontoya

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.