Denunció que le robaron un millón de pesos de su vivienda


Las fiestas de fin de año fueron un suplicio para María Zuk (50), comerciante que el 24 de diciembre denunció el robo de un millón de pesos entre dinero en efectivo y joyas que guardaba en su vivienda de avenida Libertad de esta localidad. A casi dos semanas del atraco, hasta el momento la víctima no tuvo novedades sobre la investigación del caso y dio por perdido el capital que ahorró durante casi dos décadas de arduo trabajo. Ayer, en diálogo con El Territorio, mencionó que desde de un primer momento apuntó sus sospechas hacia dos personas que trabajaron para ella, quienes conocían a la perfección sus actividades, sus horarios y la disposición interna de su casa.

Según la denunciante, el hecho se registró en la noche del 23 de diciembre pasado, cuando se hallaba trabajando en su pizzería, ubicada sobre calle Artigas, a metros de la Escuela de Comercio. “Pienso que entraron entre las nueve y once de la noche, porque regresé a la 1.30 (de la madrugada del 24) y me encontré con la casa toda revuelta. Vivo sola y tengo dos perros; pero si fueron las personas que sospecho, los animales ni habrán ladrado porque las conocen. Le di todos los datos a la Policía, pero ya pasaron más de diez días y no encontraron nada”, lamentó. Incluso, mencionó que él o los malvivientes dejaron tiradas una llave regulable y un destornillador, elementos que aún ni siquiera habrían sido sometidos a las pericias de rigor.

Sobre el monto sustraído, precisó que poseía alrededor de 900 mil pesos en efectivo, más algunas joyas por un valor estimado en 100 mil pesos. Además del rubro gastronómico, Zuk se dedicó al negocio inmobiliario. “La gente de Oberá me conoce y sabe que siempre trabajé bien. Pude ahorrar algo de dinero para viajar, invertir en el negocio o cambiar el auto, pero ahora me dejaron en la lona y tengo que empezar de cero. Es muy feo lo que me pasó. No es justo”, lamentó.

Las sospechas


Tal como explicitó en su denuncia, radicada el 24 de diciembre pasado ante la seccional Primera, la mujer nombró a dos sospechosos que trabajaron en su casa y su negocio, aunque por el momento la Policía no habría hallado pruebas en su contra. Se trata de un hombre y una mujer. El primero realizó tareas de plomería, mientras que la segunda se desempeñó como doméstica en su casa y también fue cocinera de la pizzería.

Orden judicial mediante, una comisión policial allanó el domicilio del sujeto apuntado, en Villa Lindstrom, pero el procedimiento no habría arrojado ningún dato que lo incrimine, al menos por el momento. “Un policía me dijo que la plata no deja marca, como que me tengo que resignar a que me roben y listo. Yo no acuso a nadie, simplemente aporté datos concretos, pero llamo a la Primera y me dicen que no hay ninguna novedad. Mi temor es que esta gente (por los sospechosos) se vayan de Oberá y queden impunes”, subrayó Zuk. En tanto, explicó que en una primera instancia las herramientas halladas pasaron desapercibidas, pero luego se dio cuenta que no eran de ella y dio aviso a la Policía, aunque “me dijeron que yo les acerque para que puedan buscar huellas, cuando pienso que deberían interesarse más y buscar ellos. La verdad que estoy muy disconforme con la manera en que están trabajando”.

Otro dato que indicaría que los malvivientes conocían la casa fue la mansedumbre que exhibieron los perros. “Se ve que entraron por el fondo y forzaron una puerta. Después, como cero que conocen mis horarios, tuvieron un par de horas para buscar la plata sin apuro”, especuló. Si bien el hecho se produjo el 24 de diciembre, desde la Policía no brindaron información oficial a la prensa.

Fotografía por rinacional.com.ar

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