Falleció el discapacitado que fue brutalmente golpeado en un robo

Tras dos semanas de penosa agonía, ayer falleció Ángel Chamorro (62), quien el 23 de diciembre pasado fue asaltado en su casa y recibió una terrible paliza por uno o más delincuentes que le robaron 600 pesos en efectivo que le quedaban de su pensión. La víctima había perdido la vista de un ojo y residía solo en una vivienda de calle Islas Orcadas, en el barrio Villa Blanquita, detrás de la cancha del ex Club San Antonio, límite con Villa Kindgreen. A consecuencia de los golpes, sufrió una triple fractura de cráneo y permaneció internado en terapia intensiva con respiración asistida, aunque desde un primer momento los profesionales del Hospital Samic calificaron su cuadro como desesperante.
Confirmado el deceso, desde el Juzgado de Instrucción Uno ordenaron el traslado del cadáver a la Morgue Judicial de Posadas para la autopsia de rigor. Fuentes del caso confirmaron el cambio de carátula a homicidio, aunque hasta el momento la Policía no informó sobre ningún tipo de avance. “No vamos a permitir que este crimen quede impune. Es terrible lo que le hicieron a este vecino. Nadie se merece algo así, menos una persona discapacitada que no molestaba a nadie. Para colmo, todavía los asesinos siguen libres y los vecinos tienen miedo”, lamentó Carlos Acuña, presidente del foro de seguridad de Villa Kindgreen. Además, subrayó que él mismo aportó datos concretos sobre los presuntos autores del hecho. “Me citaron a la seccional Primera y conté todo lo que se dice en el barrio, las sospechas que hay sobre ciertas personas con antecedentes, pero no sé si la Policía investigó a fondo. Esperemos que ahora se muevan más”, agregó indignado.
Las sospechas
En la madrugada del viernes 23 de diciembre, uno o más malvivientes irrumpieron en la vivienda de la víctima y le destrozaron el cráneo con un objeto contundente. Se presume que estaba acostado, puesto que fue hallado en su propia cama en medio de un enorme charco de sangre. Lo encontró un vecino que esa mañana pasó frente a su casa, quien observó que el portón había quedado abierto y una de las ventanas del frente estaba rota. Acuña comentó que el jueves 22, a la tarde, Chamorro fue a comprar a su negocio y le comentó que le quedaban 600 pesos, por lo que estiman que ese habría sido el monto que robaron.
El sector donde ocurrió el hecho está justo en el límite de las seccionales Primera y Cuarta, dependencias muy cuestionadas por los vecinos en general, quienes reclamaron mayor presencia policial. En tanto, varios vecinos que se mostraron preocupados por la inseguridad que los aqueja y la falta de respuestas por parte de la Policía. Contaron que en las horas previas al robo alertaron al 911 sobre la presencia de tres jóvenes que durante horas habrían merodeado la casa de Chamorro. En la casa fue hallada una gorra que no sería de la víctima. “Toda la tarde y hasta la madrugada esos tres anduvieron pasando y mangueando la casa del abuelito. Tipo dos de la madrugada estaban con un equipito de música en el puente, ahí llamamos al 911. Recién a las 3.30 hicieron silencio, pero la Policía nunca vino”, lamentó una joven. Se presume que él o los delincuentes rompieron una ventana del frente para poder acceder a la vivienda. Ningún vecino escuchó que Chamorro haya gritado, por lo que habría sido sorprendido cuando dormía.
Zona de riesgo
La brutal agresión y el posterior deceso de Ángel Chamorro reactivó el reclamo de los vecinos de Villa Blanquita y zonas aledañas por urgentes medidas para combatir la inseguridad que los aqueja. Desde hace tiempo, referentes barriales vienen insistiendo con la necesidad de mejorar el alumbrado público y el desmalezamiento de varias manzanas, como así también el estado de las calles y del puente ubicado detrás de la cancha de ex Club San Antonio. El cauce del arroyo sirve de límite entre Villa Blanquita y Villa Kindgreen, un sector de gran crecimiento poblacional y escasos servicios públicos, al punto que los vecinos se quejan de que la Policía no acude a sus llamados; o si lo hacen, siempre llegan tarde.
“Siempre tienen una excusa y se tiran la pelotita, que es jurisdicción de una comisaría o la otra. Mientras tanto, la gente vive encerrada en sus casas porque si salís te roban todo. El día que le robaron y golpearon a don Chamorro llamamos varias veces al 911, pero vinieron recién al otro día, cuando encontraron al señor casi muerto”, lamentó Roxana Vázquez (24), madre de dos menores. La joven explicó que “de un lado del puente es jurisdicción de la seccional Primera y del otro corresponde a la Cuarta, pero casi nunca vienen. Para colmo, las pocas veces que la Policía pisa el barrio, los chorros se escapan por los montes y nunca les agarran”. Los dichos de la vecina se corroboran a simple vista, puesto que en el sector bajo de calle Islas Orcadas no existe alumbrado público y las malezas sirven de escondite de malvivientes.


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